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miércoles, 4 de marzo de 2015

Y de repente...

Ella sólo se había enamorado una vez...Y aquel hombre le había hecho tanto daño que cuando por fin pudo escribir el final de ese capítulo de su vida se prometió a sí misma que nunca jamás volvería a pasar por eso...
Cambió de barrio, cambió de aires y poco a poco fué pegando los trozos que un corto pero tormentoso matrimonio y un traumático proceso de divorcio habían dejado y recomponiendo un día a día que casi tenía olvidado...
Estaba consiguiendo poco a poco volver a ser ella misma...
Conoció gente nueva y como siempre había resultado atractiva a los hombres no tardaron en presentársele oportunidades de iniciar nuevas relaciones...Y aunque le estaba costando mucho dejar que nadie se le acercase demasiado poco a poco se fue abriendo pero siempre alerta y teniendo mucho cuidado de no volver a entregar su corazón a nadie...
Ella pensaba que lo tenía todo controlado...
Hizo muy buenos amigos, consiguió tener en ellos magníficas parejas sexuales con las que disfrutaba al máximo y una confianza a nivel personal que le permitía tener ese apoyo y ese cariño que toda persona necesita para seguir el camino y continuar creciendo...
Sí, realmente, hubo hombres a los que quiso mucho y con los que intimó mucho...pero en cuanto sentía que esos sentimientos podían ir más allá se ponía la coraza y frenaba en seco.
Así fué pasando el tiempo y ella se sentía feliz...con algún que otro sinsabor en el camino porque no siempre podía evitar herir a alguien o que alguno de esos amigos le decepcionasen...
Pero ya no había trozos que pegar...su corazón estaba perfectamente y ella sentía que tenía lo que necesitaba...
Que equivocada estaba...
Un día de repente alguien irrumpió en su vida casi empujado por las circunstancias...y lo que tenía que pasar pasó sin que ella pudiera hacer nada por controlarlo...por evitarlo...Para cuando pudo darse cuenta su corazón latía como hacía mucho tiempo no lo hacía...Se le escapaba un sonrisa al pensar en él sin poder remediarlo y volvía a sentir esas cursis mariposas en el estómago de las que tanto se había reído...
Sí, conocía esas sensaciones...era amor...se había enamorado...
Pero ahora todo era tan diferente...él era tan diferente...
Sentía más si cabe que entonces...pero con la madurez que le daban los años, la serenidad que le daba la experiencia y la tranquilidad que alguien como él le aportaba...
Tenía un buen pálpito...había vuelto a confiar en alguien...había vuelto a abrir su corazón...pero además esta vez sentía que había entregado su alma...